martes, 14 de diciembre de 2010

Soñar si cuesta.

Ya no hacen los sueños como antes. Ahora vienen prefabricados. 

La vida da situaciones en donde lo único que nos separa de una realidad a otra, es la forma como la tomemos o en todo caso como la redireccionemos; sí, redireccionar, no crear; porque crear sería sacarlo de la nada (entendiéndose nada como un "sin ideas", un "espontáneamente", un "y se creo sin más") y las situaciones no se crean, se dan. Se dan en la interacción. Lo sueños son eso, interacciones con nuestra realidad; interacciones que no pueden hacerse realidad, porque si se hacen realidad siempre fueron metas y no sueños.

Soñar implica mucho más que pensar, mucho más que idealizar, mucho más que creer. Soñar implica moldear lo lógico con lo ilógico dentro de un mundo multicolor a nuestro gusto, un mundo en donde la única dirección estelar siempre apuntará a uno. La fantasía pluralista hecha realidad en una realidad que no pertenece a ningún otro, sólo a uno. Por más que existan similitudes, son únicos para nosotros y no inigualables. Aquellos sueños que nacen en amaneceres, noches, cuando llueve o hace sol, cuando invierna o crecen las plantas. Aquellos sueños que nos recuerda el sabor metafórico de nuestras más grandes sonrisas. Aquellos sueños en donde divagas por ratos como si fueran horas y pasaste horas en ellos. Aquellos sueños que no despiertas sin sonreír. Aquellos sueños que con mirada fija a tus más entrañables deseos de ilusión, sientes tenerlos en tus manos, palparlos y "verlos". Aquellos que te hacen sentir la persona más importante del momento; en donde sólo disfrutas sin tomar en cuenta la existencia ajena y optas por tomarlos como figuras externas que rondan sin mayor importancia. Aquellos sueños que sueles escarbar en tus más profundos recuerdos de infancia y  logras recordar el motivo del por qué reías con ganas, del por qué disfrutabas esos momentos. Sueños que esperabas cumplirlos a riendas sueltas cuando pudieras. Sueños que ahora son sueños más elaborados. Más reales de irrealidad. Sueños que apesar del tiempo, están contigo y vale la pena soñarlos; porque sin lugar a duda, por un instante, por esos instantes, te hacen sentir especial contigo mismo. Porque estás recibiendo la mayor ovación de ti mismo, sólo de tu felicidad. Felicidad que sólo tú y nadie más que tú, sonríe al soñar. Aquellos sueños que esperan recordar, esperan recordarte. Aquellos que sonríen al verte... y tú a ellos. Porque a pesar de todo, soñar si cuesta.

Siempre habrá lluvias para nadar en ellas, y siempre habrá un artista al lado del camino.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Caramelos para tu acidez (II)

* Como gatos y perros*











**Planta carnívora, ¿no es lo que tenías en mente?**













***Me asegura que no tiene rabia, ni caries***

















 



Y algunos sueñan otros sueños.

Lo que suelo no olvidar.

Suelo olvidar de escribir, por falta de tiempo. 
Suelo olvidar de pensar, por falta de ideas.
Suelo olvidar de hablar, por falta de oídos.
Suelo olvidar de reír, por falta de silencios.
Suelo olvidar de creer, por falta de realidades.
Suelo olvidar de correr, por falta de caminos.
Suelo olvidar de amar, por falta de amor.
Suelo olvidar de visitar, por falta de deseos.
Suelo olvidar de buscar, por falta de pérdidas.
Lo que no suelo olvidar, es olvidar al olvido.
Suelo olvidar al olvido, por decisión propia.

Cando el viento sopla, el mar respira.