Te veo pero hago que no te miro, para que no te des cuenta que te veo y así tu me mires. Te miro sin mirarte...
Me gusta caminar, ya que por momentos para el mundo, me convierto en un completo desconocido. Esos que hablan de más y no escuchas, esos que actúan y no reciben aplausos, esos que viven y esperan comer manzanas rojas. Sí, esos que no te das cuenta que cruzaste en la calle y nunca lo sabrás.
Muchas veces he pensado, y seguí pensando; pensando en cosas que no tienen relevancia hasta que lo piensas y no te das cuentas que lo has pensado, porque nunca te has detenido a pensarlo; pero llega un momento en que lo tienes que pensar y piensas que por qué no lo has pensado. Esto es una forma de expresar lo irrelevante que me he sentido en muchas ocasiones sin que me incomoda, al contrario, me gustó. Pero en otras sí.
Hasta ahora he podido aguantar a la soledad. Lo bueno es que no habla de más... En realidad, como la madrugada, casi siempre he estado así, aunque haya habido sol, nubes, luna o estrellas.
Suelo caminar descalzo y soy feliz, no tiene forma física el expresarlo.
... A veces paso a tu lado.
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