Hay sensanciones en la vida que suelen explicarse con una sonrisa o una mirada. Para dar un salto se suele retroceder para poder avanzar con mayor impulso. No es lo mismo avanzar y sentir retroceder, que mirar atrás y decepcionarte que nadie está. Hasta tu sombra va en dirrección que el sol apunte. Pero si no tienes sol para apuntar tu dirrección, si olvidas lo olvidable y recuerdas lo alcanzable, si tallas un árbol y no siembras otro. Hay días que suelo esperar a que llueva y otros busco mojarme por mi cuenta. Si esperas, espera; si olvidas, olvida; si avanzas y retrocedes, retrocede y avanza. Pero nunca castigues al sol por la sombra que no dibuja. Porque no hay mejor sombra que aceptar y saber que todo es posible. Pero nunca está de más llevar lentes negros; porque es mejor caminar a poca luz, que terminar cegado ante lo que brilla.
Cuando las páginas a color no están a tiempo, el libro crea las suyas.
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