Esto lo escuché hace ya muchos años, cuando todavía era un niño. No me acuerdo la edad que tenía en ese entonces, pero si recuerdo que por esas épocas, mi hermana (ahora ya casada y con una bella hija) escuchaba en una emisora, música romántica. En determinado momento del programa (que era nocturno) el o la locutora, se tomaban un tiempo para leer cartas, peticiones, saludos y hasta contar historias referentes al amor. He aquí lo que escuché en ese entonces y desde ahí es mi historia favorita sobre el amor y el romance.
No me acuerdo el nombre del cuento pero le puse un nombre propio, al cual titulé: "Mi primer juego con el amor".
"Las emociones, los sentimientos y demás estados emocionales, se pusieron a jugar a las escondidas.
Por cosas del destino, le tocó a la locura ser la que tendría que buscar a todos. Dijo que cuando llegue a mil, comenzará a buscarlos.
Todos entonces comenzaron a esconderse. Excepto el amor, que como buen sentimiento, demoro en tomar una decisión.
Fue buscando donde esconderse, mientras la locura ya comenzaba a contar. En el camino encontró a la pereza, quien sólo había avanzado unos pasos y ya estaba rendida. Luego se tropezó con la duda, a quien vio inquieta, puesto que no se decidía que camino tomar. Halló al egoísmo en una cueva y preguntó si podría esconderse con él. Éste le respondió: “Me costó tanto encontrar este lugar que me niego a compartirlo, disculpa amor, tendrás que buscarte otro sitio.”
Siguió su recorrido buscando donde esconderse, hasta que se encontró a la soberbia, quien estaba sentada en un bote en medio de un gran lago; preguntándola: “¿Puedo esconderme contigo?”. Ésta respondió: “Es imposible, soy la única que puede ocupar un lugar tan importante como este, lo siento amor, tendrás que buscar otro sitio.”
Prosiguió en su búsqueda de escondite, encontrando a muchos más. A la soledad en los profundos de los mares, al triunfo en lo alto de las montañas, a la felicidad en el sol, a la tristeza en la luna, a la alegría bailando, a la ira peleándose con la envidia, a la belleza detrás de las nubes, a la vanidad absorta con un espejo, y así sucesivamente hasta quedarse sin muchas opciones.
Halló a la timidez detrás del deseo, al olvido perdido y a la frustración llorando.
De tanto buscar y obtener de todos ellos una negativa, comenzó a rendirse. Esto sin antes toparse con la mentira, en donde ésta le dijo que el odio sabía donde podría esconderse (Claro estaba, que todo esto para no cederle un lugar en su escondite).
Pasó por el miedo escondido en un gran castillo. Pasó por la indiferencia, y también por el entusiasmo, e incluso encontró al rencor quien le enseñó el camino hacia el odio.
Después de tanto buscar, llegó al odio, quien estaba dentro de un frío y oscuro bosque. A este le pregunto si sabía dónde esconderse. Éste le dijo que el mejor lugar para esconderse era en un jardín de rosas. Antes que le pregunté el por qué, el odio había desaparecido. Es así, que el amor entusiasmado por la respuesta del odio, salió corriendo a buscar un jardín de rosas…
Paso un breve tiempo hasta que la locura dijera mil, saliendo en busca de todos.
Uno por uno fue siendo descubierto. Incluso halló al secreto, oculto debajo de una gran roca. Cuando ya todos estaban descubiertos, la locura se comenzó a desesperar porque el amor era el único que no aparecía. El tiempo, le recomendó calmarse y tomarlo con calma, que tarde o temprano lo encontraría. Sin haberlo escuchado, preguntó a la sabiduría si podía ayudarlo, siendo éste que le recomendó escuchar al tiempo.
La locura se desesperaba con cada segundo que pasaba; la curiosidad que estaba pendiente de todo, decidió contarle a la locura el escondite del amor. Y sin perder tiempo la locura salió en busca del amor.
Al llegar al jardín de flores comenzó rápida y efusivamente a buscar al amor, movía las rosas de un lado a otro, logrando por fin encontrar al amor y antes de decirle: “Te encontré”, se percató que éste lloraba, y que de sus ojos salían lágrimas de sangre, sangre ocasionada por las heridas de las rosas; rosas que dejaron ciego al amor.
La locura intentó calmar los sollozos del amor... Cuando por fin lo logró; preguntó: "¿Me perdonas?". Del amor obtuvo una sincera y cálida respuesta de perdón. Es ahí cuando la locura limpió las lágrimas del amor y cogió su mano, decidiendo que desde ese preciso momento sería su lazarillo para la eternidad.
Es por todo esto que se dice que el amor es ciego, y la locura va acompañada de él."
Cuando se sueña con alas es porque tienes pies, y cuando sueñas que caminas, es porque ya tienes alas. Siempre habrá motivos para recordar, pero es porque también siempre hay motivos para olvidar.
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