viernes, 15 de julio de 2011

Y así es como la vida pasa.

Deja de tirarme los verbos que intentas ser, deja de pasarme la pinza por los colores que intentas combinar, deja de buscarme las formas que no logras encontrar. Si tan sólo pudiera tocar mares sin mojarme, o sentir el viento sin esperar que venga a mí; entonces, comenzaría a creer en un día sin luna y una noche sin sol; porque el que no se vea, no quiere decir que no este presente. Lo bonito de lo desconocido no es que este ausente, creo que es lo que está presente; ya que para ser ausente, debería no haber pensamientos ni ideas, ni incluso imaginación. Lo difícil de creer no está en lo difícil de aceptar, está en lo fácil de olvidar.

Olvidar requiere mucho más que aceptar al pasado, olvidar es saber que pudo existir pero no fue, que pudo estar pero no se quedo. Olvidar es más que un estado del sentir, creo que tiene que ver con el poder corregir nuestros errores, pero corregir nuestros errores nos hace inhumanos, ya que para poder intentar buscar la tranquilidad, lo que nos hace quererla es que somos humanos, y lo bueno de ser humanos es que podemos cometer el mismo error. Quizás no con la intensidad ni la oportunidad de la primera, pero si con la facilidad de poder obviarlas, y dejar de sentir, lo cual de todas formas no conlleva al olvido.

El olvido no es más que eso que dejo de estar, para dejar de hacernos sentir, el olvido no hace querer recuperar, no hacer querer experimentar, creo que el olvido es eso que pasa, la vida que pasa y no nos damos cuenta. Y creo que así es como la vida pasa. Entre verbos, estados y pinceles. Entre soles, lunas y estados no presentes. Entre formas no encontradas. Lo importante de poder caminar no son los pies, es la experiencia con que los caminos nos permitan avanzar.

Las mariposas no aletean para volar, y el viento no aletea para mantenerlas. Asi como nosotros no existimos para vivir, vivimos porque existimos ahí.

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